Este
deseo es
una
herida abierta
que no
para,
que no
sana,
sino
que sangra,
supura
y enajena
Desenfrenado,
ÈL
va y
viene;
atormentándome,
mostrándome
incansablemente
su
dulzor embriagador.
¿Rechazarlo?
¿Consumarlo?
¿Apartarlo
de mí?
Si lo
esquivo
vuelve
llamando
a mi puerta.
mendigando,
exaltando
otros
deseos
con un
catálogo incierto.
Si lo
evito,
me
espera impaciente
en
soledad,
siempre en ausencia.
Desgarrador
dilema:
¿Dejarlo
estar o
atravesar
su puerta?
Si lo
integro,
vuelvo
a mí.
sereno,
firme,
almático,
en mi
centro,
YO
Este poema describe la naturaleza obsesiva y dolorosa de un anhelo que consume la paz interna del protagonista. El autor presenta el deseo como una herida que no logra cicatrizar, oscilando constantemente entre la tortura y una dulzura embriagadora. Existe un conflicto existencial profundo sobre si rechazar esta pasión o sucumbir ante ella para encontrar alivio. El texto sugiere que evitar este sentimiento solo provoca que regrese con mayor persistencia durante los momentos de soledad. Finalmente, la obra propone que la única forma de recuperar el equilibrio personal y la serenidad es integrar dicho deseo. De este modo, el individuo logra regresar a su centro espiritual y recuperar su propia identidad.Una la lucha interna frente a un anhelo obsesivo que se manifiesta como una lesión física dolorosa y persistente. A través de un ritmo cíclico, el autor explora la paradoja de un sentimiento que atormenta y seduce simultáneamente, volviéndose inevitable a pesar de los intentos de evasión. La estructura transita desde la angustia del conflicto hacia una resolución donde la aceptación del deseo se convierte en el único camino hacia la integridad. Finalmente, el texto sugiere que solo al integrar esta fuerza interior se puede alcanzar un estado de serenidad y autoconocimiento profundo.

