¡Qué necesario el silencio!
Acallar nuestra mente,
conectarnos con nuestra alma
y dejar de repetirnos
lo mismo una y otra vez.
¡Qué vital, el silencio!
Para velar voces internas,
que como fantasmas lúgubres
no paran de asediarnos
y molestarnos
sin cesar.
¡Qué calma trae el silencio!
Para dejar en reposo
el parloteo de la mente,
las incesantes y torturadoras ideas
que nos forjamos
para no estar solos
…
Silencio en soledad,
para aceptar, comprender
y conciliar.
Dejar a un lado,
lo que ya no es,
-como piel mudada-
bajo el silencio
del desierto
de nuestro vida.
Soledad en silencio.
Retiro voluntario de reflexión,
búsqueda de una solución creativa.
Silencio que la acompaña y acompasa.
¡Que de bendiciones trae
esta soledad y este silencio!
Compañeras de viaje,
Maestras del alma.


Cuando era pequeño me encantaba ver esta enfermera pidiendo silencio en el ambulatorio del barrio. Me quedaba rato mirándola mientras las personas llegaban hasta la puerta del médico preguntando por qué número iba y cuáles tenían cada uno.
ResponderEliminarUn silencio profundo el de aquel ambulatorio, roto por alguna tos, estornudo o algún llanto o grito de chiquillo.
Silencio, Por favor.
Y en aquel silencio y en aquella imagen me quedaba absorto. No recuerdo en qué pensaba, simplemente estaba.
Estar a medias, no sé estar, no sé si alguna vez he estado,tal vez ya no lo recuerde.
ResponderEliminarQuizá sí, para llegar a la calma hay que encontrar ese silencio, pero en mi caso sería huir de mí, de conocerme, de saber quién soy y de lograr estar en cada momento donde estoy.Normalmente dejo que mi mente sea invadida por pensamientos torturadores, obsesivos, ante los que clamo al silencio!, qué contradicción, clamar al silencio.
Ese silencio debe ser la recompensa a un proceso por el que yo todavía no he pasado.
Cuando acepte mi soledad, podré disfrutar de él.
Afortunado tú,que estás, y afortunada yo porque pase lo que pase estás.Gracias